
Son de rigor los agradecimientos cuando a uno le toca disertar en una entidad con la pujanza y la trayectoria que tiene el Colegio de Arquitectos de Jujuy, y en este caso mi gratitud alcanza a un amigo y colega que es -a mi modo de ver- el embajador de Jujuy donde quiera que vaya. Me refiero al arquitecto Carlos Sparvoli, que motivo mi presencia aquí y las palabras que a continuación tratare de hilvanar.
Como se sabe, estoy aquí como Director General del Casco Histórico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un ente del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad, de modo que me referiré a algunas ideas que se concretaron, a situaciones de conflicto que se originan en un campo de ideas que es ambiguo y opinable, y a propuestas que están en estudio o en vías de realización.
A aquellos que no me conocen debo advertidles que, aún cuando me atrae la lectura y el estudio de las humanidades, no soy historiador ni me dedico a la investigación especifica en temas de arquitectura patrimonial.
Cuento para ello con un equipo de profesionales con mucha experiencia y una especial vocación por las disciplinas que abarcan los campos del patrimonio, la restauración y las normativas aplicables a ese terreno.
Breve repaso
Abarca los barrios de San Telmo y Montserrat y culmina al Sur en el Parque Lezama mientras que nace en el Este en la Plaza de Mayo para culminar en el Oeste en la Plaza de los Dos Congresos. La superficie total es de 5 kilómetros cuadrados, con no menos de 250 manzanas y una población que supera los 100.000 (el último censo que registramos declara poco más de 120.000 pobladores estables).
Algunos aportes

En la medida que aceptamos como axioma que una ciudad es un organismo vivo, me niego a considerar al Casco Histórico como un distrito “congelado” en el que, como sostienen algunos, todo debe quedar como está.
Por eso se promovió, como antítesis del Fast-Food (comida rápida) el Show Food (comida lenta), creando así una tendencia que se extendió con rapidez y ya tiene adherentes en 107 países. Con objetivos similares, en 1999, en la ciudad de Bra (cerca de Torino) y en otras tres localidades italianas, se acordó transformar a las mismas en puntos de remanso para reducir el stress de los centros de las ciudades actuales.
Son estas experiencias las que recibieron el rótulo de Citta Show, donde se cuenta a Orvietto, por ejemplo, mientras en los Estados Unidos se plegaron Kentlands en Meryland y Pórtland en Oregon, con vecindarios en los que se estimula el caminar, el encuentro con amigos, los niños van a pie a la escuela (recordar aquí a Francesco Tonucci y su libro La Cittá e i bambini), se aumentan las áreas peatonales y la cifra de delitos se vió notoriamente disminuida.

El nombre no es lo de menos, era tal vez Zona serena o Zona lenta o Barrio distendido, lo importante sería lograr que el Casco Histórico siga vital y vigoroso, habitado con regocijo por sus vencinos naturales, adaptado a la vida contemporánea pero conservando un ritmo singular como rasgo distintivo de su carácter patrimonial, adema de su escenario arquitectónico y urbano.
por Luis J. Grossman, Arq.
Fuente http://www.arqa.com/?p=274857
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