viernes, 29 de diciembre de 2006

Pirotecnia: impacto sobre la fauna urbana y hechos

San Isidro, 24 de Diciembre de 2006

Pirotecnia: impacto sobre la fauna urbana y hechos

Acercándose las fiestas me vuelve la preocupación por los daños que causa el uso de la pirotecnia.

En el día de ayer he hablado con vecinos y he escuchado los relatos más espantosos en relación a los hechos que ocurrieron.

Quería recopilar algunos datos y anécdotas para convencer que es verdad que la pirotecnia es algo sumamente peligroso.

Quien tienen mascotas pueden observar el miedo y pánico que se apodera de ellos. He escuchado casos donde perros rasgaron puertas hasta sangrar para poder huir y refugiarse en un lugar seguro.
El número de animales perdidos en los centros de zoonosis aumenta considerablemente en estas épocas, mucha gente ha perdido animales que huyen desesperadamente, en mi cuadra hemos perdido una perra en una navidad a la que nunca más encontramos. También es común que estos animales mueran atropellados.

Otros hechos lamentables son los que ocurrieron en la Reserva Ribera Norte de San Isidro. En una ocasión los estruendos de un fin de año espantaron a toda una colonia de garzas. Ellas arriban a la reserva todos los años entrada la primavera, en donde anidan. Como consecuencia de esa huída los huevos se han perdido y los pichones han muerto.

Pero el que más me impactó es el relato de las fiestas que hizo en tres ocasiones TELEFE en el Hipódromo de San Isidro. Cabe destacar que la arboleda en toda esa zona es muy frondosa y alberga una gran cantidad de aves.

Durante el show de fuegos artificiales vecinos que viven en los edificios frente al hipódromo, veían con horror como innumerables aves chocaban contra sus ventanas en la desesperada huída.

Quienes al otro día han salido a correr por allí, observaron como recolectaban con palas cantidad de aves muertas.

No sólo murieron aves, también caballos de carrera que en su desesperación por huir, sufrieron fracturas y por ello luego hubo que sacrificarlos.

Creo que basta con estos ejemplos para darnos cuenta del impacto que causa sobre la fauna urbana el uso de pirotecnia.

Ni contar con los daños que se producen sobre todo, en jóvenes y niños, donde constantemente todos los años se producen serios accidentes de quemaduras, mutilaciones, perdidas de ojos, auditivas y hasta muertes (entre ellos el triste show de Cromagñon).

Basta estar cerca de un petardo, bomba de estruendo, mortero para darse cuenta que eso es realmente peligroso y que debería estar solo reservado a manos expertas y no a la población común.

Yo misma cuando era chica esperaba las fiestas y miraba al cielo esperando ver el espectáculo de luces. Pero sin saber que mientras uno se divierte se ocasionan crueles muertes, serios accidentes y sufrimientos.

No podemos ser tan egoístas.
No usemos pirotecnia.
Cecilia Güimil para APEVU

martes, 26 de diciembre de 2006

Paz, e inestabilidad social, en América Latina

Daniel E. Benadava *

Adital - Latinoamérica, hoy en día, es un espacio territorial en le que ya no se observan, como décadas atrás, las "revueltas armadas " que desangraron las comunidades regionales. Ahora bien, tal vez detrás de esta aparente " calma social ", de manera latente, se encuentren tensiones de difícil solución que atentan contra la frágil paz continental. A través de la historia, América Latina puede ser visto como un vasto territorio convulsionado, y contradictorio, que fue predominantemente gobernado por políticos que, mas que haber estado preocupados por elaborar " entramados continentales " que favorezcan el establecimiento de lazos solidarios entre los pueblos de la región, estuvieron interesados en implementar políticas que, desde los centros de poder mundial, eran planeadas para " ayudar " a las comunidades mas relegadas de la zona pero, en verdad, lo único que lograban era profundizar la abismal brecha que separaba a quienes mas tenían de aquellos que menos poseían.

Ahora bien, a lo largo de los pocos años que llevamos transitados del S XXI esta ocurriendo un hecho que, podría decirse, no tiene precedentes en la historia del continente. En efecto, casi todos los pueblos latinoamericanos, tras haber vivenciado el dolor que las políticas neo liberales dejaron en sus almas, eligieron gobernantes que - al menos en apariencia - están mucho mas preocupados en la defensa de los derechos humanos y en la creación de lazos solidarios entre los países del continente que favorezcan el crecimiento de las comunidades, que en copiar políticas " foráneas " que se acercan a la región con un fin lucrativo y no " humanitario ".

Así fue que, en el transcurso de estos años, fueron elegidos - entre otros - los presidentes Néstor Kirchner en Argentina, Michelle Bachelet en Chile, Tabaré Vázquez en Uruguay, Luiz Inácio Lula Da Silva en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Hugo Chavez en Venezuela.

En este sentido, a primera vista, podría llegarse a la conclusión de que en estos tiempos América Latina transita por un sendero de paz ya que, por una lado, lejos han quedado las décadas que a sangre y fuego desangraron el continente, y, por otro lado, al fin y al cabo, se esta produciendo un proceso de mayor concientización social en la población latinoamericana.

Pero, procurando no adoptar posiciones simplistas e ingenuas, debemos tener en claro que " si el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, el subdesarrollo latinoamericano, con características propias en los diversos países es una injusta situación promotora de tensiones que conspiran contra la paz " - Medellín, Paz, 1 -.

De esta manera, un análisis mas profundo, y minucioso, de la realidad latinoamericana nos develará que la situación continental no es tan ideal como en ocasiones se nos sugiere presentándonos como beneficiosos, y " revolucionarios ", cambios que solo son superficiales y dejan intactas las raíces que dan como oscuro fruto la miseria, la exclusión y la tristeza social.
En efecto, si " la paz no es la mera ausencia de la guerra, ni se reduce al solo equilibrio de las fuerzas adversarias, ni surge de una hegemonía despótica … y jamás es una cosa del todo hecha, sino un perpetuo quehacer " - Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 78 -, los latinoamericanos en general, y los cristianos en particular, debemos ser extremadamente cautos si consideramos, sin mas, que el continente está en paz, sobre todo cuando en él observamos día tras día adolescentes que sin presente ni futuro ahogan sus vidas en un mar de sustancias tóxicas, ancianos derrumbados en las calles de la indigencia, niños que extravían sus infancias abriendo la puerta de los coches, y hombres y mujeres trabajando de sol a sol a cambio de unas pocas monedas que apenas los ayuden a sobrevivir unos días.


De esta forma, si bien es cierto que en casi todos los países latinoamericanos se esta trabajando, con diferentes matices y profundidades, en pos de construir sociedades mas justas y solidarias, es importante y fundamental tomar conciencia que todavía queda mucho por hacer para aquellos que nada tienen no sientan que la violencia puede ser un mecanismo eficaz para conquistar el bienestar tan anhelado, y postergado, a lo largo de los años.

Por estas razones, y observando que aún existen situaciones que atentan gravemente contra la dignidad del pueblo latinoamericano, las transformaciones que hoy en día se están desarrollando en América Latina deben urgentemente profundizarse, ya que " no hay que abusar de la paciencia de un pueblo que soporta durante años una condición que difícilmente aceptarían quienes tienen una mayor conciencia de los derechos humanos " - Medellín, Paz, 16 -

* Psicólogo

ADITAL - Agencia de Información Fray Tito para América Latina
www.adital.com.br

miércoles, 13 de diciembre de 2006

UN FUTURO URBANO CON UN CORAZÓN ANTIGUO

Jordi Borja
Universitat Autònoma de Barcelona

El malestar urbano de Barcelona

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"La ciudad cambia más deprisa que el corazón de sus habitantes" así dijo, aproximadamente, Baudelaire, uno de los más sensibles observadores de la ciudad moderna. Una reflexión que siendo cierta puede llevar a la conclusión que las resistencias al cambio expresan una nostalgia de un tiempo que ya no existe, un "passeismo" (perdón por el galicismo) opuesto al progreso.
Sin embargo la ciudad es un espacio que contiene el tiempo y borrar las huellas del mismo es un empobrecimiento colectivo que llevado al límite significa la muerte de la ciudad. La arquitectura sin historia, no integrada a sus entornos, no vitalizada por un uso social intenso y diverso, es un cuerpo inerte, es arquitectura-cementerio (Ingersoll).
El corazón, los sentimientos y las emociones de los ciudadanos expresan el flujo vital necesario entre continentes y contenidos de la vida ciudadana. La ciudad existe en la medida que es apropiada por sus habitantes, progresa por la interacción entre personas y grupos distintos que desarrollan algunas pautas y lenguajes comunes, se cohesiona mediante el sentido invisible que aquéllos atribuyen a sus referentes físicos que marcan simbólicamente el territorio.

2

Barcelona, su gente, creo que siente un cierto malestar urbano. El encanto de los años 80, el momento mágico del 92, el consenso activo que tuvo el urbanismo de entonces es hoy pasado. No hay duda que la ciudad es hoy reconocida mundialmente como muy atractiva y ello debe redundar en la autoestima de los ciudadanos. Y tampoco es exagerado afirmar que ofrece una calidad de vida a sus habitantes que la colocan en los primeros puestos del ranking. Sin embargo el placer de vivir aquí es agridulce, los nuevos proyectos no generan el entusiasmo o el asentimiento de los de antes, el éxito en lo global no se reproduce en el ámbito local.
Apuntamos una hipótesis explicativa: la desposesión. Los ciudadanos se sienten progresivamente desposeidos de su ciudad. Los grandes proyectos no parecen hechos para ellos (veáse Forum), la discutible "arquitectura de objetos singulares" no es aun un elemento identitario (veáse el sin embargo edificio de Nouvel en la desgraciad plaza de las Glorias), la ciudad "central", histórica, monumental y cívica es ocupada por turistas y las "atracciones" a ellos destinadas (veáse las Ramblas), las transformaciones en los barrios tradicionales son percibidas como operaciones de prestigio o de negocio poco acordes con las necesidades y demandas de la población residente (veáse Poble Nou-Besós y Sant Andreu Sagrera).
La inmigración concentrada en barrios visibles (Ciutat vella) contribuye involuntariamente a este sentimiento de desposesión, a pesar de que contribuye a su manera a revitalizar áreas degradadas y crea unos interesantes ámbitos de diversidad. En resumen la arquitectura "for export" ha substituído al urbanismo ciudadano. La ciudad se ha hecho "global" y los ciudadanos "locales" se sienten expropiados.

3

La lógica de la globalización es homogeneizadora, es la paradoja de la arquitectura "singular", tan específica que no es reproducible en sus entornos pero tan banal que se reproduce de una ciudad a otra.
"Ponga un Gugenheim, o algo parecido, en su ciudad y triunfará", y a veces el resultado es bueno (Bilbao, con la obra de Ghery y el metro de Foster), con frecuencia es irrelevante, incluso puede ser ridículo en sus excesos (la Ciudad de las Ciencias y las Artes de Valencia). La homogeneización no es solo física, se instala tambien en las pautas culturales y las formas de consumo, y tambien en la transmisión de los miedos y de las incertidumbres. La reacción identitaria, la valorización de la diferencia, la recuperación o la reinvención de la historia y de la cultura "locales" es la inevitable reacción ante la homogeneización global.

La traducción urbana de la globalización es la prioridad que las políticas públicas locales asignan a la "competitividad" global, es decir a obtener un posicionamiento favorable en los mercados globales. El objetivo es atraer inversores (con frecuencia capitales volantes) o turistas, conseguir que se implanten algunas empresas "globales" (si es necesario se venden, a buen precio, fragmentos de ciudad que constituyen enclaves) y ofrecer una imagen "atractiva2 para públicos-objetivo que se supone buscan lo conocido. El resultado es la banalización de los espacios urbanos (urbanalización según el geógrafo Paco Muñoz), la segregación social y funcional del territorio y el aumento de las desigualdades. El espacio público y la mezcla de población y actividades que caracterizan a la ciudad y la hacen compleja es substituída por los parques temáticos y un zoning desintegrador e insostenible a escala regional o metropolitana.

4

En Barcelona encontramos un paradigma materializado de la utopía capitalista urbana, un proyecto urbano convertido en metáfora de lo indeseable: la poco afortunada operación Forum precedida de la lamentable realización urbanística de Diagonal Mar. Primero se vende un localización estratégica para la ciudad a un grupo privado externo (Hines, de EE.UU) que crea un enclave inmobiliario con un monstruoso centro comercial adosado. Es la triple negación del espacio público: la Diagonal se pierde como paseo a medida que se acerca el mar, las torres residenciales solo generan vacío en su entorno, el interesante proyecto de parque (Miralles-Tagliabue) se pervierte para dificultar el tránsito de personas del entorno y favorecer la privatización de su uso.

La operación Forum hay que reconocer que en su origen era bien intencionada. Crear un área de "excelencia" que irradiara positivamente sobre su entorno de mala urbanización y socialmente problemático. Y se añadía un interesante complemento: tratar las infraestructuras (depuradora, incineradora) como arte, convertirlas en sustrato de una operación urbanística de gran nivel. La débil concepción urbanística, marcada por un enfoque de parque temático para congresistas y turistas (hoteles, palacio de convenciones) y por la incapacidad de formalizar un espacio atractivo, no pudo imponerse al escaso éxito ciudadano del Forum planteado como lanzamiento del megaproyecto ni al fracaso arquitectónico de su edificio emblemático (los arquitectos Herzog y de Meuron aparentemente no pusieron el mismo interés y acierto que el que tuvieron en el Tate Modern de Londres). Por ahora se ha impuesto la lógica del capital inmediatista, del enclave segregado y especializado y de la ostentación gratuita.

5

Los fracasos de unos proyectos una vez realizados, los efectos perversos mediatos de otros proyectos exitosos en lo inmediato o las formas dominantes de desarrollo urbano en las ciudades que no resisten bien o no saben utilizar con inteligencia las presiones globales, no son resultado de la incapacidad de la cultura urbanística. Simplemente resultan de la hegemonía de una cultura mercantilista y especulativa y de la debilidad o complicidad de los poderes públicos y, tambien pero no siempre, del divismo o de la sumisión de los profesionales.

Hoy la cultura urbanística posee conceptos, instrumentos y experiencias para orientar una transformación positiva, integradora y dinamizadora de la ciudad, el "hacer ciudad sobre la ciudad".
Apuntamos a continuación algunos criterios y líneas de acción.
En primer lugar: priorizar el "reuso", la reconversión de los usos obsoletos de la trama y la edificación existentes y limitar los derribos masivos. Actuar sobre el espacio público, la estética del entorno, la mejora de la urbanización básica (agua y saneamiento, energía, alumbrado, pavimentación, limpieza) y la accesibilidad interna y externa.

Segundo: atraer nuevas actividades pero tambien modernizar las actividades o funciones propias del área objeto de intervención. Apostar por la formación de la población residente para capacitarla para la innovación y la adecuación a las actividades nuevas o renovadas. Mantener o crear las funciones residenciales y comerciales que son condición necesaria de la vitalidad urbana.
Tercero: dar calidad al ambiente social, aumentar la seguridad, la oferta cultural y lúdica. Estimular la vida asociativa y la iniciativa social. Dar protagonismo a los habitantes tanto para asumir nuevas actividades como para facilitar la integración de los recien llegados. El urbanismo debe contribuir a crear lazos convivenciales.

Quarto: la elaboración de los proyectos y programas, la gestión de las actuaciones y de los servicios deben tener una fuerte dimensión participativa. Reconocer que la identidad del territorio y la adhesión de su población a su historia puede ser un factor movilizador de recursos humanos para una transformación positiva.

Y quinto: apostar siempre por la diversidad y la mezcla de poblaciones y de actividades, por la especificidad física y cultural de cada área de la ciudad, por su valor diferencial. Pero también por la articulación con el conjunto complejo de la ciudad actual, es decir promover la relación física, funcional y simbólica entre las diferentes áreas de la ciudad metropolitana.


6

La transformación de la Barcelona actual, de la última década, ofrece un panorama contradictorio. Por una parte lo que se ha llamado el "modelo Barcelona" expone un discurso que es muy similar a los criterios que acabamos de exponer. Por otra parte la práctica política local de los últimos años, por voluntad consciente o por impotencia ante las dinámicas del mercado y las presiones u omisiones de los poderes políticos superiores, ha producido efectos contrarios a los deseables, o incluso se ha basado en presupuestos opuestos (ejemplo operación Forum-Diagonal mar). Tres zonas hay en Barcelona que hoy permitirán definir la orientación urbanística hegemónica: Ciutat Vella, Sant Andreu-Sagrera y Poble Nou-Front marítim-Besós.
Estas tres áreas de la ciudad en pleno proceso de transformación serán un excelente paradigma para evaluar hacia dónde va la ciudad, su urbanismo y la propia sociedad urbana. Y aquí volvemos a nuestra hipótesis de la "desposesión".

No es casual que precisamente en estos tres territorios se haya producido tanto un renacimiento innovador del movimiento asociativo como una efervescencia de debates más o menos críticos en el plano intelectual, profesional y político.

El movimiento asociativo de base territorial no solo ha implicado a las asociaciones de vecinos, tambien a otras entidades, antiguas o de reciente creación, a colectivos informales y a ciudadanos que se han movilizado regularmente para debates o acciones revindicativas o de protesta. Lo que nos llama especialmente la atención son dos aspectos. Primero: la capacidad para construir plataformas o coordinadoras que reunen a barrios contiguos que se enfrentan a la misma situación (y oportunidad) de cambio, así como la aparición de nuevos liderazgos. Y segundo: la capacidad de construir un discurso crítico y propositivo que utiliza muchas veces con inteligencia los valores que orientaron y legitimaron el urbanismo barcelonés de la democracia para oponerse a algunos de los proyectos y actuaciones del presente.

Este discurso crítico nos parece que se sustenta en la crítica a la desposesión, o si lo prefieren, en la aspiración a la reapropiación del territorio, de su identidad y de su cohesión. Del Raval a La Mina, del Poble Nou a Sant Andreu, los mismos temas aparecen. La vivienda (para los residentes y sus familias, además de las destinadas o otras demandas) y los equipamientos y servicios locales, es decir destinados a la población del territorio. La calidad del espacio público, su ampliación y mantenimiento, la convivencia y la seguridad en un sentido amplio. La supresión de las fronteras, visibles e invisibles, la articulación de las distintas partes del territorio, la accesibilidad y la visibilidad del conjunto. La formación de la población para nuevas o renovadas actividades y los programas sociales integradores. La preservación de los elementos identitarios, del patrimonio físico y cultural, de las tramas y de las relaciones sociales.

La denuncia del urbanismo especulativo, del negocio a cualquier coste colectivo, de la arquitectura aparatosa, de la fragmentación y segregación urbanas, de la ausencia de proyectos de calidad destinados al ámbito local (y no al público "externo"). El discurso sobre los derechos ciudadanos se hace más complejo, la reivindicación vecinal inmediata y casi particularista se combina con el discurso sobre el proyecto de ciudad, casi de vida. Se asume la confrontación cívico-política, se pide díalogo y concertación a las administraciones públicas, se denuncia la arrogancia del poder, se recupera y se desarrolla el discurso participativo.

Este renacimiento asociativo encuentra apoyo y legitimación en la progresiva crítica intelectual y profesional a algunos (o bastantes) de los proyectos urbanos de la última década, a su concepción en unos casos y a su implementación en otros. En Ciutat Vella ha prevalecido una crítica más ideológica y minoritaria, denunciadora de una "gentrificación" relativamente modesta y de algunos proyectos considerados "especulativos" mientras que la población se preocupa de problemáticas más inmediatas (y si me lo permiten más reales) sobre la vivienda, la pobreza, la limpieza y la seguridad en el espacio público y la convivencia entre poblaciones distintas. En Sant Andreu-Sagrera el debate ha sido hasta ahora entre instituciones por una parte (proyecto Estación Sagrera) y entre vecinos y ayuntamiento (urbanismo local: equipamientos y vivienda). Ahora, ante el desarrollo del Plan Sant Andreu-Sagrera el debate intelectual y profesional adquirirá mayor relevancia. Como ya ha ocurrido en Poble Nou-Besós, sobre el Forum, la fragmentación de los planes y actuaciones en la zona sud-oeste, el desarrollo del 22 arroba, el patrimonio industrial, la recuperación de oficios y habilidades para la renovación económica, las tramas urbanas y la inserción del urbanismo de torres, etc.

En resumen, vivimos un momento de confrontación de valores culturales, de políticas y derechos ciudadanos, de modelos urbanos, de modos de gestión y de participación.

Una conclusión justificativa del título

El título de este artículo se inspira en el hermoso libro de Carlo Levi (el autor de Cristo se detuvo en Eboli): El socialismo tiene un corazón antiguo. Y el artículo es deudor de las páginas que dedica Maurice Halbwachs a la memoria inscrita en las paredes de la ciudad (en su libro sobre La memoria colectiva), de los trabajos y debates del grupo de profesionales que animan entre otros Joan Roca, Mercé Tatjer y otros sobre el patrimonio industrial, de los documentos y posiciones públicas de líderes vecinales del Poble Nou, de Diagonal mar (vell), de La Mina, de Sant Andreu, de las plataformas territoriales de la Ribera del Besós, de Ciutat Vella, de Sant Andreu-Sagrera. Y de los debates promovidos por la FAVB (Federació Associacions de Veins de Barcelona) y su revista La Veu del Carrer, el MACBA, el Col.legi d'Arquitectes. Y por los que tuvieron lugar en el marco de la excelente exposición Quórum.

Permitan que para terminar vuelva de nuevo al tema de la desposesión y de la reapropiación del territorio por los ciudadanos. Las demandas de vivienda para los residentes, de equipamientos y servicios para el barrio, de accesibilidad y de visibilidad externas y de integración interna, de preservación de tramas y edificios, de recuperación (modernizada) de actividades y de oficios, de imagen, tramas, monumentalidad y cultura urbana específicas, etc todo ello responde evidentemente a necesidades particulares y colectivas inmediatas y en muchos casos tambien a adhesión a un pasado más o menos idealizado y a las incertidumbres y temores respecto al futuro. Pero estas necesidades, estos sentimientos de adhesión a elementos del pasado, estos miedos al futuro no solo son comprensibles y legítimos, tambien pueden ser un factor de transformación, de movilización y de integración positivas.

Las reacciones sociales y las críticas intelectuales que hemos sintéticamente relatado expresan un malestar ante una desposesión que no por el hecho de ser vivida subjetivamente tiene aspectos muy reales, muy "objetivos" que cuestionan por lo menos en parte las políticas públicas y en especial el urbanismo barcelonés reciente. Se hace "ciudad" hacia fuera, para consumidores externos. Se hace urbanismo buscando inversores que hagan proyectos para demandas solventes que fragmentan la ciudad y la sociedad. Se ha tenido poca sensibilidad hacia el patrimonio físico y social, en especial a lo que es la herencia de la sociedad industrial y de la Barcelona trabajadora. Se ha mantenido la dicotomía entre la ciudad-municipio y la ciudad metropolitana con lo cual las migraciones de los jóvenes hacia los municipios del entorno se viven como expulsión, como deportación. Se ha exagerado hasta la saciedad la arquitectura espectáculo y el discurso triunfalista. Se ha tardado mucho, y se han perdido gran parte de las oportunidades posibles, en plantearse la cuestión de la vivienda en la ciudad. El poder político municipal se ha caracterizado por su nula capacidad de autocrítica, mal substituída por la autosatisfacción y la arrogancia. Ahora se quiere volver a los barrios. Nunca es tarde, aunque puede confundirse con el electoralismo. Sin embargo el difuso malestar urbano y el renacido ambiente crítico requiere algunas respuestas que no dependen únicamente de las buenas intenciones municipales.

Si aceptamos la hipótesis de la desposesión es legítimo y necesario plantearse entonces la movilización social y las consiguientes respuestas políticas para hacer posible la reapropiación. Y para que esta dialéctica no se resuelva únicamente en función de relaciones de fuerza locales con el riesgo de la arbitrariedad y del trato diferenciado se requiere replantearse los derechos de la ciudadanía. Se trata de desarrollar conceptos como el derecho a la ciudad, al lugar, a permanecer allí donde se eligió vivir, al espacio público, a un entorno que transmita certidumbres y sentidos, a la movilidad, a la centralidad, a la formación continuada, a la identidad socio-cultural específica, al salario ciudadano, a la participación deliberante y al control social de la gestión urbana... Hoy los ciudadanos se plantean demandas y revindicaciones que para ellos son vitales, que forman parte de su proyecto de vida y de su forma de ser ciudadanos pero que no tienen casi nunca un marco legal en el que sustentarse, puesto que en el mejor de los casos se trata de derechos programáticos genéricos y por lo tanto muy interpretables.

Mientras tanto conviene insistir en algo que nos parece fundamental en nuestra época: la importancia de la resistencia a la globalización mercantilista, dominada por gobiernos imperialistas y empresas multinacionales sin otra alma que el negocio, caracterizada por procesos culturales homogeneizadores y empobrecedores y por procesos políticos cada vez más alejados de ciudadanos y territorios. Una resistencia que encuentra su base de apoyo en los ámbitos locales, en los lugares con significado, en los espacios de esperanza. Estos espacios son aquellos que poseen historia y memoria, identidad y cohesión socio-cultural. Solamente sociedades complejas pueden ser dinámicas e integradoras. El corazón antiguo es el más fuerte para construir el futuro.

Nota

Texto de la conferencia del autor en Expo-Quorum, Barcelona, diciembre de 2004
© Copyright: Jordi Borja, 2005 © Copyright: Biblio3W, 2005


Ficha bibliográfica

BORJA, J. Un futuro urbano con un corazón antiguo. Biblio 3W, Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, Vol. X, nº 584, 20 de mayo de 2005. [http://www.ub.es/geocrit/b3w-584.htm]. [ISSN 1138-9796].

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Nace la Federación Española de Asociaciones de Medio Ambiente (FEAMA), la red de redes de la sostenibilidad

Este organismo nace con la vocación de aunar los esfuerzos de los empresarios del sector ambiental, mejorar la relación entre la administración y los sectores económicos y conseguir una verdadera sostenibilidad.

NACE FEAMA, LA REVOLUCIÓN VERDE DE LAS EMPRESAS, LA RED DE REDES DE LA SOSTENIBILIDAD ENTRE LA ADMINISTRACIÓN Y EL SECTOR MEDIOAMBIENTAL

La Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, amadrinó la Federación Española de Asociaciones de Medio Ambiente acompañada por el presidente de la Fundación CONAMA, Gonzalo Echagüe y por el presidente de la Federación Española de Asociaciones de Medio Ambiente (FEAMA), Fernando Reyero.

Durante su intervención, la Ministra Narbona aseguró que FEAMA es el puente que hacía falta para estrechar los lazos entre las empresas y la Administración, indicando que dicha interlocución tiene que establecerse ante la aparición de las nuevas normativas medioambientales, que deben fortalecer y hacer más competitivo el sector medioambiental. En este sentido, el Ministerio de Medio Ambiente transfiere la legislación escuchando a los sectores económicos que tienen que ajustarse a esas nuevas normas, puestos en común con los representantes de las CC.AA., es decir, con los miembros que componen FEAMA.

Narbona aseveró que la capacidad para competir en los campos de las energías renovables y la gestión del agua, entre otros, de las empresas nacionales del sector medioambiental, le enorgullece como ministra. En su opinión, hablar de desarrollo sostenible nos debe remitir a una visión estratégica de largo plazo, amplia y rica, apartada del corto plazo y de los enfoques sectoriales. El crecimiento económico de este país debe ir de la mano de un uso cada vez más eficiente y natural de los recursos, debiendo ser capaces de gestionarlos con más inteligencia y responsabilidad.

La Ministra reiteró sus buenos propósitos y el compromiso del ministerio con FEAMA, terminando su intervención de amadrinamiento con el deseo de que la Federación cada vez abarque a más asociaciones regionales y nacionales, y sea un lugar en el que las empresas medioambientales encuentren respuestas a sus problemas y diálogo con la Administración, además de escenarios de puesta en común con otras empresas y el ciudadano.

Fernando Reyero, presidente de FEAMA, indicó que el modelo de crecimiento actual debe ser cambiado debido su insostenibilidad y al trágico y vertiginoso cambio climático al que estamos asistiendo, los cuál en su opinión va a necesitar de una mayor complicidad entre todos los agentes socioeconómicos.

Por otra parte, Reyero añadió que la recién creada FEAMA tiene como principales objetivos mejorar la formación y educación ambiental, la I + D + i en subsectores medioambientales como las energías renovables, el ciclo integral del agua y la gestión y tratamiento de los residuos, así como impulsar la internacionalización de las empresas medioambientales españolas. También afirmó que el sector de bienes y servicios medioambientales es un gran generador de empleo, como se demuestra con los más de 300.000 puestos de trabajo que actualmente hay en España.

La demanda social de respuestas medioambientales provoca que el sector empresarial medioambiental sea clave en la aportación de soluciones para otros sectores del tejido productivo y económico nacional, debido principalmente a su carácter innovador y tecnológico, siendo uno de los sectores emergentes que genera más riqueza y empleo en el momento actual.

FEAMA, en su arranque fundacional, nace con los representantes de las asociaciones de Murcia (AEMA-RM), Andalucía (AESMA), Cataluña (ACECMA), Asturias (ACLAMA), Galicia (APROEMA), y Castilla y León (CASLEMA).

Las asociaciones que constituyen FEAMA, tienen una larga trayectoria de representación empresarial y de relación con las Administraciones Públicas en las distintas Comunidades Autónomas, habiendo creado una Federación con vocación integradora y abierta a todas aquellas asociaciones empresariales que tienen el medio ambiente como su misión principal.


Fuente: http://www.agenda21-local.net/portal/


lunes, 4 de diciembre de 2006

"Homo Urbanus", la nueva especie depredadora

Jeremy Rifkin.
ECONOMISTA NORTEAMERICANO

El año próximo marca un gran hito en la historia de la saga humana. Por primera vez en la historia, según las Naciones Unidas, la mayoría de los seres humanos estará viviendo en vastas zonas urbanas —muchos de ellos en megaciudades y extensiones suburbanas— con poblaciones de 10 millones de habitantes o más. Nos hemos convertido en "Homo Urbanus".

La existencia de millones de personas apiñadas y apiladas en gigantescos centros urbanos es un fenómeno nuevo. Recordemos que hace 200 años, la persona promedio que habitaba la Tierra quizá habría conocido a otras 200 ó 300 en toda su vida. Hoy, un habitante de Nueva York puede vivir y trabajar entre 220.000 personas en un radio de diez minutos de su casa u oficina en el centro de Manhattan.

Sólo una ciudad en toda la historia —la antigua Roma— albergó una población de más de un millón de habitantes antes del siglo XIX. Londres se convirtió en la primera ciudad moderna con una población que superaba el millón en el año 1820. En 1900, había once ciudades con poblaciones que superaran el millón de habitantes; en 1950, 75 ciudades; en 1976, 191 zonas urbanas con más de un millón de personas. Hoy, más de 414 ciudades ostentan poblaciones de un millón o más habitantes y el fin del proceso de urbanización no está a la vista porque nuestra especie crece a un ritmo alarmante.

Mientras la raza humana tuvo que depender del flujo solar, los vientos, las corrientes y la energía animal y humana para vivir, la población humana permaneció relativamente baja para adaptarse a la capacidad de conducción de la naturaleza —la capacidad de la biosfera para reciclar los desechos y reponer los recursos—.

El punto de inflexión fue la exhumación de grandes cantidades de sol almacenado bajo la superficie de la tierra, primero en forma de depósitos de carbón, luego de petróleo y gas natural. Utilizados por la máquina de vapor y luego por el motor de combustión interna, convertidos en electricidad y distribuidos por líneas de transmisión eléctrica, los combustibles fósiles permitieron a la humanidad crear nuevas tecnologías que aumentaron drásticamente la producción de alimentos, bienes manufacturados y servicios. Este aumento sin precedentes en la productividad llevó al crecimiento masivo de la población humana y a la urbanización del mundo.Es necesario destacar que nuestra floreciente población y nuestro modo de vida urbano han sido adquiridos a costa de la desaparición de grandes ecosistemas y hábitat de la tierra.

La realidad es que las grandes poblaciones que viven en megaciudades consumen enormes cantidades de energía de la tierra para mantener sus infraestructuras y el flujo diario de actividad humana. Para colocar esto en perspectiva, la Torre Sears, uno de los rascacielos más altos del mundo, usa más electricidad en un solo día que toda la ciudad de Rockford, Illinois, con sus 152.000 habitantes.

La otra cara de la urbanización es lo que dejamos atrás en nuestra marcha hacia un mundo de edificios de oficinas de cien pisos y viviendas de gran altura, y un paisaje de vidrio, cemento, luz artificial e interconectividad electrónica. No es accidental que, mientras festejamos la urbanización del mundo, nos estemos acercando a otra divisoria de aguas histórica, la desaparición de las zonas salvajes. El aumento de la población y del consumo de alimentos, agua y materiales de construcción, la expansión del transporte vial o ferroviario y el crecimiento urbano siguen avanzando sobre lo que queda del mundo salvaje, llevándolo a la extinción.

Nuestros científicos nos dicen que, en el transcurso de la vida de los niños de hoy, el mundo salvaje desaparecerá de la faz de la tierra tras millones de años de existencia. La Autopista Transamazónica, que atraviesa toda la extensión de la selva del Amazonas, está acelerando la destrucción del último gran hábitat salvaje. Otras regiones salvajes, desde Borneo a la Cuenca del Congo, se reducen rápidamente con cada día que pasa, abriendo paso a crecientes poblaciones humanas que buscan espacios y recursos para vivir. No es de extrañarse que, según el biólogo de Harvard E. O. Wilson, estemos experimentando la mayor ola de extinción masiva de especies animales en 65 millones de años.

Actualmente, perdemos de 50 a 150 especies por día debido a la extinción, o sea entre 18.000 y 55.000 especies por año. Para 2100, probablemente estarán extintos dos tercios de las restantes especies de la tierra.¿En qué situación nos coloca esto? Tratemos de imaginar mil ciudades de casi un millón de habitantes o más en 35 años contados a partir de ahora. No quiero ser un aguafiestas, pero quizá la conmemoración de la urbanización de la raza humana en 2007 sea la oportunidad de repensar la forma en que vivimos sobre este planeta.

Sin duda, hay mucho que festejar en la vida urbana. Pero la cuestión es de magnitud y escala. Debemos analizar cómo reducir mejor nuestra población y desarrollar ambientes urbanos sustentables que usen la energía y los recursos de manera más eficaz y sean menos contaminantes y mejor diseñados para promover condiciones de vida de escala humana.

Copyright Clarín y Jeremy Rifkin, 2006.
Traducción de Elisa Carnelli.